Asesorías

IA en asesorías: siete de cada diez ya la usan, el reto ahora es integrarla

El Foro Asesores de Wolters Kluwer cerró la semana pasada con un mensaje claro: las asesorías están pasando de experimentar con la IA a meterla en su trabajo diario. Los datos del sector confirman el uso, pero también dónde se atasca. Así se da el paso de la herramienta suelta al proceso que funciona.

Equipo Amud · Revisado el 19 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

Lo que dice el sector

El 8 de octubre se celebró en Madrid el Foro Asesores de Wolters Kluwer, tras su edición de Barcelona. La inteligencia artificial ocupó buena parte de las conversaciones, según recoge MuyPymes, y Bas Kniphorst, responsable de la división de Tax & Accounting en Europa, lo resumió así en declaraciones recogidas por Negocios del Mundo: «Las asesorías están pasando rápidamente de experimentar con la inteligencia artificial a integrarla en su trabajo diario».

Los datos que se presentaron vienen del V Barómetro de la Asesoría, con encuesta realizada en marzo de 2026, publicado por la compañía en junio:

  • El 71 % de los asesores usa IA en su trabajo diario, frente al 42 % del año anterior.
  • El principal beneficio que ven, para el 71 %, es la automatización y la eficiencia. El 55 % cree que mejora el servicio al cliente y el 46 %, que optimiza los procesos propios.
  • Las dos grandes preocupaciones son la calidad del dato (63 %) y la falta de experiencia y formación interna (53 %).
  • El 64 % señala la presión normativa como su principal reto, y el 95 % dice que las novedades regulatorias aumentan su carga de trabajo.
  • El 77 % de los despachos tiene menos de 10 empleados.

Es decir: casi todas las asesorías ya han probado la IA, la mayoría son pequeñas y están desbordadas por la normativa. La pregunta ya no es si usarla, sino cómo conseguir que ahorre horas de verdad.

Usar IA no es lo mismo que integrarla

En la mayoría de despachos, «usar IA» significa que alguien abre un asistente para resumir una norma, redactar un correo o revisar un documento. Es útil, pero el ahorro se queda en minutos sueltos y depende de cada persona. Integrarla es otra cosa:

Uso sueltoIA integrada en el proceso
Quién la usaCada persona, cuando se acuerdaEl proceso, siempre que llega trabajo
DatosSe copian y pegan a manoLlegan del correo, el portal o el programa contable
ResultadoUn texto que hay que trasladarUn asiento, un aviso o un expediente preparado
ControlNinguno, o el criterio de cada unoReglas, validaciones y revisión humana
AhorroMinutos por consultaHoras por trimestre, medibles

La diferencia no está en el modelo de IA, sino en lo que hay alrededor: de dónde salen los datos, qué se valida y quién revisa.

Las dos barreras, y cómo se resuelven

Calidad del dato

Es la preocupación del 63 % y tiene sentido: si la IA lee una factura mal escaneada o un cliente está duplicado en el programa contable, el resultado será malo por muy bueno que sea el modelo. Lo que funciona:

  • Validar antes de registrar. Un NIF que no cuadra, una base imponible que no suma o una factura repetida deben pararse antes de llegar a la contabilidad, no detectarse en el cierre.
  • Una sola fuente de verdad. Los datos maestros de clientes y proveedores, en un único sitio y limpios. Merece la pena dedicar unas semanas a ordenarlos antes de automatizar.
  • Marcar lo dudoso. Cuando la IA no está segura de un dato, lo dice y lo deja para una persona, en lugar de inventarlo.

Lo explicamos con más detalle en software para automatizar facturas en una asesoría.

Formación

Más de la mitad la señala como freno. No hace falta que el equipo aprenda a programar, sino tres cosas:

  • Qué se puede introducir y dónde. Reglas claras sobre datos de clientes: qué herramientas están autorizadas, con qué contrato y qué no se pega nunca en un asistente personal.
  • Cómo revisar. Saber qué comprobar en lo que prepara la IA y cuándo rechazarlo.
  • Cómo corregir. Proponer ajustes a las reglas del proceso cuando algo falla, no solo arreglar el caso.

Además, el AI Act obliga desde febrero de 2025 a adoptar medidas de alfabetización en IA para quienes la usan en la empresa, una obligación que el Ómnibus ha suavizado pero no eliminado. Lo contamos en AI Act tras el Ómnibus.

Qué integrar primero

Con poco personal y mucha carga normativa, conviene empezar por lo que se repite cada mes, tiene reglas claras y hoy se hace a mano:

  1. Recogida de documentación. Pedir a cada cliente lo que falta, recordárselo y ordenarlo al recibirlo.
  2. Lectura y contabilización de facturas. Extraer los datos, validarlos y proponer el asiento.
  3. Notificaciones de la Administración. Clasificarlas, detectar plazos y avisar al responsable.
  4. Consultas repetidas de clientes. Responder lo habitual con la información del expediente y escalar lo que requiere criterio.

Repasamos cada uno en automatizar una asesoría. Para el primero, mide antes cuántas horas consume: sin esa cifra no sabrás si ha funcionado.

La normativa empuja en la misma dirección

En el foro se habló también de lo que viene: la factura electrónica entre empresas, Verifactu, el registro horario digital y la transparencia salarial. Hacienda anunció el 5 de octubre que retrasará Verifactu a octubre de 2028 para que coincida con la factura electrónica, como explicamos en nuestro calendario de la factura electrónica.

El retraso da margen, pero no cambia la dirección: cada factura será un dato estructurado y trazable. Una asesoría que ya trabaja con procesos automatizados y datos limpios tendrá esa transición mucho más fácil que una que sigue tecleando facturas en PDF.

Lo que no se delega

La conclusión del foro fue que la IA no sustituye al profesional: el conocimiento experto sigue siendo lo que permite interpretar la información, y la IA hace más importante comprobar la información, interpretar los resultados y responder de las decisiones. En la práctica, eso significa que la IA prepara y la persona decide en todo lo que tiene consecuencias para el cliente: una declaración, un requerimiento, un consejo fiscal. Cómo organizar esa revisión sin que se convierta en un cuello de botella lo explicamos en supervisar agentes de IA.

Cómo lo hacemos en Amud

En las asesorías y gestorías con las que trabajamos no empezamos por la herramienta, sino por el proceso que más horas consume. Construimos un agente de IA conectado al correo, al portal de clientes y al programa contable, con validaciones antes de registrar nada, lo dudoso marcado para revisión y cada acción con consecuencias esperando la aprobación de una persona. Así la IA deja de ser algo que cada uno usa a su manera y pasa a ser parte del trabajo del despacho.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuántas asesorías usan ya inteligencia artificial?

Según el V Barómetro de la Asesoría de Wolters Kluwer, con encuesta realizada en marzo de 2026, el 71 % de los asesores usa IA en su trabajo diario, frente al 42 % del año anterior.

¿Qué diferencia hay entre usar IA e integrarla en la asesoría?

Usarla es que cada persona consulte un asistente cuando le hace falta. Integrarla es que la IA forme parte de un proceso: recibe la documentación del cliente, la lee, la cruza con los datos de la asesoría, prepara el trabajo y una persona lo revisa. Lo primero ahorra minutos sueltos; lo segundo, horas cada trimestre.

¿Puedo pasar datos de clientes a ChatGPT u otro asistente?

Solo con una herramienta y un contrato que lo permitan. Las versiones gratuitas o personales no ofrecen las garantías que exige el RGPD para datos de clientes. Lo correcto es usar servicios empresariales con acuerdo de encargo del tratamiento, servidores en la UE cuando sea posible y reglas internas sobre qué se puede introducir.

¿Por dónde empieza una asesoría pequeña?

Por un proceso concreto que se repita cada mes y tenga reglas claras, como la recogida y lectura de facturas o la clasificación de notificaciones. Se mide cuánto tiempo consume antes, se automatiza con revisión humana y se compara después.

¿La IA sustituye al asesor?

No. La conclusión del Foro Asesores fue que la automatización se encarga de lo repetitivo, pero interpretar la normativa, decidir y responder ante el cliente sigue siendo trabajo del profesional. La IA hace más importante, no menos, revisar lo que produce.

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